Grande, Cerati.

El rock en español me llegó tarde.  A mediados de la década del noventa, cuando las ondas radiales en la Isla se comenzaron a llenar de canciones de rock en español, comenzó mi travesía sonora de descubrir las obras grandes los autores latinoamericanos del rock.  Luego de haber vivido sumergido en la burbuja del rock americano e inglés en mi niñez, los cedés que llegaban a mi colección ahora tenían otro idioma, y otras bandas sonaban en mis audífonos.  Una de ellas era la banda argentina ‘Soda Stereo’.

“Sueño Stereo” (1995), fue el primer disco que devoré de Soda.  Mucho antes que Spinetta, Páez, Los Enanitos y Charly García, esta  banda se convirtió en mi primer amor del repertorio argentino.  La rabia, el poder de las guitarras, lo diferente del texto, las armonías y la creatividad de este grupo me voló la cabeza.  Era algo tan distinto.

Así poco a poco, escuché hasta la locura “Comfort y música para volar” (1996), y tras la ruptura del grupo, me volví fanático de los trabajos de solista de Cerati.  “Bocanada” (1999), fue una bofetada musical.  Para esos días me recuperaba de unos años de adicción a la nueva trova, y recuerdo como este disco me trajo de vuelta a los aires del rock.  “Puente” y “Río Babel” pasaron a formar parte del ‘soundtrack’ de mi vida y nunca paré de moverlas por mis escogidos de temas favoritos.

“Siempre es hoy” (2002), trajo consigo nuevas formas sonoras en la voz de Gustavo y las armonías ‘a lo Cerati’, tomaron nueva vida con esta producción.  Recuerdo con cariño este concierto en el Anfiteatro Tito Puente.  Lo pasé junto a mi hermana, pegados a la valla éramos los primeros frente a la tarima, con Gustavo antes nuestros ojos cantamos todas las canciones por más de dos horas.  Para esos días acababa de publicar mi primer disco como cantautor y tuve la oportunidad de compartir un rato con Gustavo y darle una copia.  Lo recuerdo como un tipo amable y atento, hablamos del rock en la isla y del movimiento de los cantautores.

Así, Cerati continúo una carrera exitosa como solista durante la primera década del siglo para luego regresar a una gira especial con ‘Soda Stereo’ que arrasó ventas por Latinoamérica.

La noticia de su condición de salud nos tomó a todos por sorpresa.  El sueño largo que lo mantuvo en un coma amargo por cuatro años nos mantuvo en suspenso ante la siempre esperanza de verlo volver. Gustavo Cerati escribió una línea intensa en la historia del rock argentino.  Su pasión, creatividad y esmero se dejó ver en sus composiciones.  Ya dejó de estar con nosotros, pero su música vivirá por siempre.

Gustavo, gracias totales.