Buena música y cerveza en el oeste

Mientras va cayendo la tarde, el Parque del Litoral en Mayagüez se va llenando de gente que asiste de toda la isla a disfrutar del concierto que presentaría EMPI Events de mano de la visión creativa de su presidenta, María Paula Lozano, como parte de su producción del West Beer Fest. En un ambiente bohemio, el público fue llenando las mesas, las gradas, cada espacio de aquel anfiteatro a la orilla del mar. Entre cervezas artesanales y conversaciones, la expectativa era evidente y el público supo valorar la espera ante el magno concierto que presenciaron.

La velada abrió con la participación de Roy Brown. Acompañado por su banda (Carlos “Tato” Santiago en el piano, Tony Asencio en el bajo y Benito Carrasquillo en el cuatro), hizo un viaje por algunas de las canciones más emblemáticas de su repertorio poético-musical. Con su música, Roy puso el público a cantar, enarbolar profundos aplausos y era común ver la gente grabando en sus teléfonos móviles las interpretaciones del afamado cantautor.

Cuando los colores del horizonte se tornaban color pastel, subió a tarima con su cajón lleno de instrumentos acústicos y su guitarra, Fernandito Ferrer acompañado del cuatrista Benito Carrasquillo del grupo Caobaná. Con su energía, Fernandito cantó y recibió un gran cariño del público del área oeste quienes lo han visto desarrollarse como el gran cantautor que es. Con su estilo en el cual graba en vivo diferentes instrumentos acústicos que pone a sonar a un mismo tiempo, supo compenetrar su música a la caída de la tarde y la pasión del público.

Con el sol zambulléndose en el horizonte del Canal de la Mona, entre colores rojos intensos, Mijo de la Palma se adueñó de la tarima. Con su acostumbrado escenario lleno de velas, mesas y lámparas, la fusión de ritmos hizo vibrar a modo de transe al público bendecidos por el paisaje de ese atardecer. Voces, instrumentos y poesía se confabularon en un ambiente mágico y místico. Un público atento, suspirante, compenetrado escuchó, sintió y aplaudió la propuesta musical del este gran grupo que es mucho más que música; Es una filosofía de vida y arte.

Ante una luna que parecía sonreír entre las estrellas, solo acompañado de su guitarra, el inigualable ritmo y presencia de Tito Auger hizo vibrar el Parque del Litoral. Con su natural sonrisa entre canciones, la pasión de siempre, la entrega del público, Tito regaló un manjar de sus interpretaciones. Emocionado por el recibimiento, el amor y el respaldo de la gente, el cantautor viajó por algunas de esas canciones que ya se han vuelto clásicas del repertorio de música puertorriqueña. Bajo la noche y las estrellas, ante la voz pausada del mar acariciando la costa, el Parque Litoral de Mayagüez se fue vaciando. En esa franja donde la tierra, el mar y el cielo se confunden, había quedado tatuada una nueva historia de la música puertorriqueña. Cuatro grupos, cuatro estilos, un mismo sentido de ser puertorriqueños, habían marcado un público hambriento de sentir, de vivir, de ser.