¿Estamos formando líderes o seguidores?

“Un maestro nunca regala la verdad; es un guía, un indicador de la verdad que cada estudiante debe encontrar en sí mismo.” ~ Bruce Lee

Muchos se quejan de la ausencia de líderes, pero pocos indagan la causa. Vivimos en una era en la que el liderazgo y la creatividad son más cotizados que nunca antes. Estas facultades siempre han estado relacionadas con el ARTE. Como sabemos los que vivimos de esto, el artista tiene por obligación que ser líder además de empresario, productor, agente, publicista, vendedor y muchas cosas más. ¿Y cómo es un líder? Un líder es un ser visionario, creativo, pionero, innovador, aventurero, arriesgado, valiente, atrevido, inconforme, independiente, rebelde, libre, original, persistente, decidido, osado, inspirador, intuitivo, imaginativo, inventivo, curioso, abierto, flexible, explorador, descubridor, empoderado

La realidad es que el mundo, las personas, las comunicaciones, la tecnología y la industria han cambiado mucho, pero lamentablemente la manera en que enseñamos música no. Lo cierto es que la educación musical no ha cambiado desde que fui estudiante. Este es un hecho difícil de comprender y, a mi entender, imposible de justificar. En vez de enseñar para desarrollar el liderazgo y la creatividad estamos provocando su deterioro y eventual destrucción.

Estamos entrenando a los estudiantes para que se conviertan en músicos sumisos que se preocupan más por obedecer reglas que por innovar, por imitar que por descubrir quiénes son y por cumplir con las expectativas de otros que por confiar en su voz interior. Cuando digo músicos sumisos me refiero a los que carecen de identidad, estilo, sonido o visión. ¿Se puede ser artista sin tener identidad? En mi opinión no. Cuando pienso en ARTE pienso en ese maravilloso acto a través del cual una persona expresa su esencia, experiencias, pensamientos y sentimientos. En la música siempre se han destacado aquellos artistas que con solo cantar o tocar dos notas los puedes reconocer.

Algunos ejemplos de líderes son los directores de cine Tim Burton, Quentin Tarantino, Christopher Nolan, Wes Anderson y Pedro Almodovar. Son líderes porque tienen un estilo propio y original. En música hay muchísimos. Algunos de mis líderes boricuas favoritos que se mantienen creando y produciendo son Fofé Abreu, Puya, Cultura Profética, Millo Torres y Lizbeth Román. La lista es mucho más larga por supuesto…

Gracias a las nuevas tecnologías hoy día es muy fácil producir y difundir música a través del planeta. Este contexto brinda mayores oportunidades a los artistas, pero también supone un nuevo reto: poder sobresalir en un mundo cada día más competitivo, saturado y conectado. Mientras más globalizados estamos, más creativos y originales necesitamos ser. Hoy día tener una identidad es imprescindible. TU identidad es la base de la relación que vas a establecer con TU audiencia.  A través de ella es que vas a excitar a TUS oyentes. Para tener éxito debes saber quién eres y tienes que sonar a ti. TU identidad, esencia o ADN musical es TU más preciada posesión.

Estoy convencida de que la formación de líderes y el desarrollo de sus facultades creativas debe ser un elemento central de la educación. El problema es que para poder desarrollarse se necesitan condiciones, contenidos y métodos particulares que la educación tradicional no provee. Esto significa que nos estamos corriendo el riesgo de que los estudiantes pierdan aquello que los hace únicos ya sea por falta de uso o por los hábitos y prejuicios que van adquiriendo durante sus años estudios. La educación tradicional responde a dos conjeturas equivocadas:

1Hay que aprender todas las reglas primero para después romperlas.

2La creatividad no se puede enseñar, aprender ni desarrollar.

La gran cantidad de buena música y artistas maravillosos que no obtuvieron un diploma (algunos de ellos ni siquiera saben leer música) sirve como la evidencia que desmiente la primera conjetura. En cuanto a la educación para la creatividad se ha escrito mucho. Yo enseño creatividad musical todos los días. Lo más lamentable de la perpetuación de estas dos conjeturas sin fundamento es que hay muchos estudiantes creativos, originales y talentosos que terminan dejando la música porque fueron convencidos de que no tienen talento y hay otros que se acostumbraron a no pensar por sí mismos y a no confiar en su voz interior durante tanto tiempo que ya no saben ni quiénes son. En mi opinión, ambos casos son una pérdida para la sociedad.

En vez de ayudar a los estudiantes a descubrir quiénes son y a ser la mejor versión de sí mismos, se les enseña con el fin contrario. Desde el primer día se empeñan en moldearlos para que se conviertan en el prototipo o template de un ideal que para colmo no tiene relación con el mundo actual. Para algunos maestros educar es sinónimo de someter a la obediencia y aprender es sinónimo de memorizar fórmulas, patrones y reglas. El sistema tradicional exige la sumisión a un modelo estándar compuesto por verdades absolutas. ¿Puede haber verdades absolutas en el arte? En mi opinión no. Ni siquiera las hay en ciencia.

Algunos maestros quieren convertir a sus estudiantes en una copia fiel de sus ídolos. Lo irónico es que los maestros admiran a los artistas originales, pero enseñan en contra de la originalidad. Semestre tras semestre, enseñan a todos a saber y hacer exactamente lo mismo: Párate o siéntate así. Respira asá. Pon la mano o los dedos así. Sonríe. No hagas vibrato. Toca menos. Toca más. Baja el volumen. No escuches la música que a ti te gusta. Esa música no sirve. Escucha la música que yo te diga que escuches. Usa esta escala en este acorde. Apréndete y toca este patrón que se inventó otra persona hace 80 años en todos los tonos. Copia a tal persona. No toques esa nota (aunque te guste como suena). Nunca rompas las reglas. Siempre debes obedecerlas. No cuestiones. Evita arriesgarte. No cometas errores…

La educación tradicional de la música cada día se parece más a la de matemáticas o ciencias que a la de un arte. Se basa en un modelo uniforme y homogéneo cuya meta es enseñar a todos a tocar exactamente lo mismo de la misma manera. La metodología implica una repetición mecánica de patrones. En esta repetición la mente se vuelve fría, o sea, deja de ser sensible. ¿Se puede ser artista sin ser sensible? En mi opinión no.

El afán por controlar al estudiante es a tal grado que luego de haber aprobado todas sus clases y llegar al momento de presentar su recital la institución insiste en seguir controlándolo. Le exigen, por ejemplo, canciones y géneros musicales obligatorios. Ni siquiera cuando el estudiante ha llegado a ese punto se le permite ser quien es. Hasta el último día tiene que seguir probándose. Hasta el último segundo tiene que seguir complaciendo las expectativas y los gustos que le son impuestos. La educación termina convirtiéndose en un ejercicio de control. Los que se atreven a salirse de la norma suelen ser penalizados, rechazados o ignorados ya sea por no seguir las reglas o por no complacer los gustos de sus profesores, gustos que suelen ser muy diferentes a los del público general.

No es absurdo pensar que cuando la meta es que todos hagan, sepan y toquen lo mismo provocamos que todos suenen igual. Y cuando todos suenan igual en mi opinión el ARTE brilla por su ausencia. La institución termina convirtiéndose en una fábrica de músicos genéricos. ¿Qué tiene todo esto que ver con educar líderes? En mi opinión nada. ¿Y cómo se forman líderes? Se forman cuando:

•No existen fórmulas estandarizadas ni verdades absolutas, sino que se admite la posibilidad de que algunas respuestas surjan de la situación misma y la imaginación de los participantes.

•Los maestros enseñan a los estudiantes a ser curiosos y expandir constantemente su mundo de influencias.

•Los maestros otorgan a los estudiantes un rol activo y participativo en su educación.

•Los maestros promueven el pensamiento independiente, innovador, creativo y original.

•Los maestros crean un ambiente libre de críticas, humillaciones, ataques y burlas en el cual el estudiante se sienta seguro para experimentar, imaginar, descubrir, tratar, fracasar y volver a tratar hasta finalmente obtener nuevas respuestas.

•Los maestros promueven el riesgo y enseñan a los estudiantes a obtener conocimiento de sus errores.

•Los maestros ayudan a los estudiantes a conocerse y aceptarse.

•Los maestros animan a los estudiantes a salirse de lo establecido y respetan, aceptan y valoran sus ideas.

•Los maestros adoptan el rol de mentor, guía y facilitador en vez del de maestro omnisciente y sabelotodo.

•Los maestros trabajan para elevar la autoestima y el sentido de propósito de los estudiantes.

•Los maestros apoyan la idea de que la música es ARTE y que este consiste en la expresión íntima y personal de pensamientos y sentimientos en vez de fórmulas y patrones.

•Los maestros están convencidos de que hay un artista único en cada persona y así lo comunican.

•Los maestros se esfuerzan por conocer, entender, valorar y atender las inquietudes, metas, talentos, destrezas, gustos, limitaciones, estilos de aprendizaje y necesidades de cada estudiante en vez de tratarlos como “templates”.

Muy pocos tienen la voluntad de preguntarse si es posible que estén fallando en algo o si hay una mejor manera de hacer las cosas. Prefieren continuar haciendo lo mismo y echarle la culpa a los estudiantes llamándolos vagos entre otras cosas. Los estudiantes no necesitan que los controlen, sometan, humillen o frustren. Los estudiantes necesitan maestros como los que describe Alexnadra K. Trenfor: “Los mejores maestros son los que te muestran dónde mirar, pero no te dicen lo que tienes que ver.” Yo me pregunto todos los días: ¿Estamos formando líderes o seguidores? ¿Estamos educando o indoctrinando? ¿Estamos entrenando a pensar o a obedecer? ¿Estamos enseñando a crear o a imitar? ¿Estamos apoyando el hábito o la innovación? ¿Estamos fomentando mirar hacia el pasado o el futuro? ¿Qué tipo de músicos está produciendo nuestra manera de enseñar? ¿De dónde vienen los artistas más exitosos que conocemos? ¿Dónde están y qué están haciendo nuestros egresados? ¿Son artistas gracias a o a pesar de?

Debemos dejar atrás la obsesión por la estandarización y fomentar la individualidad. El desarrollo de un líder es un proceso de auto-realización. Educar líderes no se trata de mostrar el camino. Se trata de preparar al estudiante para que encuentre el suyo. Tampoco se trata de ofrecer recetas prefabricadas sino de brindar las herramientas para que cree las suyas. La responsabilidad principal del educador es sacar a la luz la individualidad de cada estudiante. Los educadores tenemos el deber de formar líderes artistas, músicos auténticos que  confíen en ellos mismos, que no se amolden, que no se sometan, que no se conviertan en una copia o imitación, que no estén dispuestos a renunciar a su esencia, que no se vuelvan adictos a los halagos y la aprobación, que no se vuelvan víctimas de la crítica y la incomprensión, que se atrevan a ser ellos mismos y a plasmar en sonido su realidad. Si trabajamos para eso TODOS saldremos ganando y ya no nos tendremos que quejar por la falta de líderes.

Si eres maestro te dedico estas palabras de Rabindranath Tagore: “No limites a un niño a tu propio aprendizaje, porque él nació en otro tiempo.” Y si eres artista tu trabajo es descubrir tu voz y expresarla. El trabajo de tus maestros es ayudarte a descubrirla y a expresarla. Ojalá te toque un maestro de esos que como dijo Ralph Waldo Emerson ” te inspire a ser lo que sabes que puedes ser.”  Pero si no te toca no importa. No te rindas. Sigue adelante. Solo tú puedes hacer la música que llevas dentro y el mundo necesita escucharla.