[Desde 2013 recopilando la voz de la escena]

Recientemente, fui a Madrid a estudiar un máster en Music Business Management. Para mí, además de ser una oportunidad increíble de estudiar algo relacionado con lo que amo y de conocer cómo se desenvuelve el sector musical en otro país, fue también una ocasión para encontrarme con la diáspora boricua. Aunque no es tan conocida como la que tenemos en los Estados Unidos, es igualmente valiosa.

Este mes tuve el chance de ver a uno de los nuestros, Jean Peré, conocido artísticamente como Peré, quien junto a su tribu ofreció un concierto increíble en el emblemático Café Berlín en Madrid. Un dato especial es que fue la primera vez del artista en este lugar, un espacio donde se han presentado muchos artistas renombrados como Jorge Pardo, Josemi Carmona, Jorge Drexler y Natalia Lafourcade.

La palabra orgullo se queda corta al ver cómo este artista evoluciona y se convierte en lo que es ahora. Fue un concierto en el que, con mucho riesgo, juego y gozo, el artista pudo unir, no solo al Caribe, sino a toda Latinoamérica junto con África, Asia y Europa.

Antes del concierto, la artista Ginel nos regaló una apertura sonora que oscilaba entre el reggae, funk, pop y la música latina. Es valioso que se brinde espacio a artistas emergentes en conciertos como estos, ya que permite al público descubrir nuevos talentos. De esta manera, la experiencia no se limita al artista principal, sino que se enriquece y se multiplica al darle luz verde a otros que compartan su música.

Luego de unos minutos, entra la tribu de Peré al escenario. La banda estaba compuesta por dos talentosos artistas puertorriqueños: Angélica Kolsan en el bajo y Kike Serrano en la percusión. Además, en la batería, contaron con el talento del músico Mateo Vásquez, originario de Lima, Perú. El concierto comenzó con la pieza instrumental “La Revolucionaria”, una obra en que el artista utilizaba el sitar para jugar con las melodías de Lamento Borincano y La Borinqueña (himno de Puerto Rico). De esta manera, ambas piezas se usaban como postura sonora principal del tema. Luego, siguió “Raga Yaman”, una pieza en donde Peré ejecutó expresiones musicales de la raga clásica india.

La tercera pieza, “Areyto”, dio espacio para exaltar la herencia taína de Puerto Rico. Según explicó Peré, este tema tenía la intención de honrar lo que nuestros pueblos indígenas nos regalaron culturalmente y crear así un areyto en el espacio de Café Berlin. Continuaron con los temas “La Última Cumbia”, “Me Voy” y “Adiós, Adieu”. Estas últimas dos fueron vocalizadas por Peré, un momento en el que tomó la batuta, no solo como instrumentista, sino también como vocalista. Además, me pareció bastante acertado ubicar estos temas en el medio del concierto, ya que “Me Voy” y “Adiós, Adieu” fueron sus últimos lanzamientos.

El concierto continuó con “Passages”, una parte esencial en la historia que se estaba contando, ya que sirvió como portal para las intervenciones especiales. Luego de esta canción, subió al escenario Mario Rubio con su guitarra clásica. Junto con la sitar de Peré, realizaron una intervención flamenca de bulerías, creando una conversación sonora entre la esencia musical española e india. Además, al estar solo Mario y Peré en esta interacción musical, el momento se cargó de sensibilidad e intimidad.

Luego, se incorporó la cantaora Paula Zagalitro para interpretar  “Espina de la Rosa” que, junto a Mario, Peré y la tribu, alcanzaron uno de los puntos culminantes del concierto. La voz de Paula añadió ese toque final que faltaba, con una presencia impresionante. Vestida de blanco y con una energía desbordante, Paula emocionó al público con su interpretación en el cante flamenco. Fue un momento electrizante, como ver a todos los héroes reunidos en una película de Marvel, donde todas las influencias de Peré y su universo musical se manifestaron en un mismo escenario.

El último invitado, Pablo Hernández, llegó para añadir la chispa del jazz, otro elemento esencial en la música de Peré. Su entrada en la pieza “Fata Morgana” elevó aún más el concierto, llevando a todos los oyentes a una catarsis musical. Para cerrar esta increíble experiencia, Peré trajo nuestra querida bomba puertorriqueña, comenzando y terminando con la música de su hogar, Puerto Rico. Al interpretar “Mamá Cuídame a Belén”, el público, tanto españoles como latinos, no paraban de aplaudir por la maravillosa experiencia que el artista nos había brindado.

Un detalle que me encantaría resaltar es el gozo entre la banda. Como observadora y artista, siempre disfrutaré y le daré valor al ver que, a pesar de los tiempos difíciles que se viven en el sector musical, todavía hay músicos dispuestos a crear magia en el escenario. Angélica Kolsan (bajista) bailando durante las canciones y Kike Serrano (percusión) animando al público, le dieron un sentido de hermandad a la banda que elevó el disfrute del concierto. No era solo el concierto de Peré, sino de toda su tribu.

Luego de mis experiencias en Madrid, motivaría a todo puertorriqueño a echar un vistazo a lo que está pasando en España. Esa idea de que “el boricua está en todos lados” no es mentira, y verlo con mis propios ojos, cómo estos talentos boricuas llevan la bandera en su corazón en cada concierto y proyecto artístico, es inspirador. Peré es uno de esos boricuas que, con todas las vivencias que ha tenido en el Occidente, no suelta a Puerto Rico en su música, regalándonos un universo musical rico, diverso, atrevido y de alta calidad.


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