Fito Paez y la burbuja musical puertorriqueña

Luego de varios intentos fallidos de conciertos en las pasadas décadas, Fito pisará suelo puertorriqueño para un concierto a piano solo en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico.  Para mi, una gran felicidad pensar que será posible mi primer concierto de Fito, aunque ya lo escuché una vez en el Anfiteatro Tito Puente hace 20 años.  Corría el verano del 95 y un gran festival de rock en español atrajo al Anfi cientos de jóvenes boricuas que vivíamos la nueva moda musical de aquellos días. Ese concierto no cuenta para mi.

Para aquél verano sólo conocía la canción ‘Mariposa Technicolor’, que arrasaba en la radio mainstream como consecuencia del status del rock en español en los medios de difusión masiva de los noventa como ‘la fiebre comercial del momento’. Recuerdo que Fito cantó Mariposa dos veces y que gran parte del concierto se lo dedicó al disco ‘Circo Beat’, una joya de producción y composición que mi oído joven no comprendía aún. Ese concierto despertó en mi una inquietud sonora por conocer su música. Luego de ese encuentro me dediqué a buscar, comprar, investigar, conocer y entender todo lo que pudiera sobre Fito Paez.  Ya no quería ser parte de al burbuja musical que vivíamos en aquellos días.

Empecé con ‘Circo Beat’, soné, volé y me perdía en el Jardín donde vuelan los mares, quería Ser un hippie, armaba en mi cabeza el Circo Beat y me enredaba en la guitarra con los acordes, tocando el Normal-1. Pero el gran respeto y amor por su obra apenas comenzaba, el golpe fuerte lo recibí con ‘El amor después del amor’, uno de los discos más vendidos de la historia discográfica de Argentina, y sentía que esas canciones hasta sobrepasaban las de ‘Circo Beat’ y eso literalmente me voló la cabeza.

Aquellos días recorría por las diferentes localidades de La Gran Discoteca buscando en la sección de discos en venta especial y así encontré ´Giros´, ‘Éy’´ y ‘Tercer Mundo´.  En aquellos tiempos, dónde Napster aún era un mundo distante, en la sección de los discos que nadie quería me encontraba el trabajo de unos de los compositores mas importantes del rock en espanol.  Y volvemos a la burbuja.  Ese mundo dentro del mundo, ese insularismo cultural que nos aleja de todo lo otro.  Esa máquina de hacer seguidores, dónde las disqueras y los medios de difusión masiva decidían las canciones que poner en tu walkman.  Fito fue bueno para un sólo un tema en nuestras ondas radiales y luego su obra pasada y futura quedaría relegada a los que quisiéramos investigarla.

Recuerdo escuchar tantas veces que Puerto Rico era el puente cultural entre Estados Unidos y Lationamérica, lo mejor de dos mundos.  Pero al menos, en la música no ha sido asi por mucho tiempo.  En los ochenta, quedamos inadvertidos de las hazañas del mundo del rock latinoamericano y las veces que sonaba Soda Stereo o Los Enanitos Verdes por acá era a la suerte de nuestros viajeros internacionales que cargaban casettes en las maletas que llegaban a la Isla.

No conocimos la historia de Spinetta y Charly Garcia, sin embargo si estuvimos al tanto de todas las movidas de Madonna y Michael Jackson.  Una cosa no está mala, ni la otra es mejor, pero esta burbuja musical nos privó de crecer musicalmente a la par con otros movimientos sonoros que ocurrían en América Latina.  Y así, volvemos a un Fito Paez que pisaba suelo boricua en el 1995 y muy pocos podian cantar a coro ´11 y 6´.

Ese tendencia cambió en cierta manera con el naciemiento del internet y la accesibilidad de la música en los medios modernos de difusión.  Aun así, y siendo mas específico, los rockeros argentinos enfrentarían otro reto que superar en suelo boricua: el amor desenfrenado por los cantautores españoles y cubanos. Muchas esferas de la llamada ‘música inteligente´en la Isla le prestan mas atención al trabajo discográfico que llega de Cuba y España, así los Serrat y los Silvio de la canción, ocupan un lugar, aunque bien merecido; pero favorecido en las ondas radiales, la critica musical y el oído de un pequeño sector influyente.

Esos músicos argentinos, generalizados como rockeros, nunca han dejado de ser excelentes cantautores y grandes creadores de discos.  Una condena extraña que hoy día siguen sufriendo cantautores modernos como Lisandro Aristimuno y Kevivn Johansen, entre otros.

Aun así, he visto como el trabajo de Fito Paez ha ganado adeptos y curisosos en los pasados años.  Una joya de la música de autor moderna, desatendida y obviada en suelo boricua.  Ante todos estos retos y desafíos, Producciones Luna Nueva se da a la tarea de traer al muchacho de Rosario a deleitarnos con lo mejor que sabe hacer, a piano y voz, cantarnos y regalarnos sus grandes canciones. De una manera u otra, Fito nos devolverá a los noventa, y será un viaje nostálgico para los que no nos conformamos con ‘Oye mi amor’ en Cosmos 94 y decidimos buscar aquellos discos llenos de polvo en las tiendas de la capital.

En fin, canciones para los que nos gusta vivir al lado del camino.