La Isla de la Fantasía

Previamente publicado en: Brenda Hopkins Blog

“I think perfectionism is just fear in fancy shoes and a mink coat, pretending to be elegant when actually it’s just terrified. Because underneath that shiny veneer, perfectionism is nothing more than a deep existential angst that says, again and again, ‘I am not good enough and I will never be good enough.’” ~ Elizabeth Gilbert

Confieso que este blog me quedó un poco largo, pero creo que el tema lo merece. ¿Te has preguntado alguna vez qué es ser músico o qué hacen los músicos? Para mí la respuesta es bastante sencilla. Ser músico consiste de dos simples tareas:

  1. Crear
  2. Compartir

Para poder llamarte músico ambas son importantes, pero sobre todo la segunda: compartir. Lo que quiero decirte es que si ahora mismo no estás publicando discos o vídeos o no estás tocando en vivo en algún lugar, no vives en la isla de la música. Estás viviendo en la isla de la fantasía.

Cuando era pequeña veía un programa que se llamaba así mismo: “La Isla de la fantasía”. Cada semana el Sr. Roarke y su asistente Tattoo le daban la bienvenida a una serie de personas que pagaban creo que como $50,000 para ir a la misteriosa isla en la cual se harían realidad sus sueños y fantasías. Si te provoca curiosidad puedes ver el opening del programa pulsando AQUÍ.

En la isla de la fantasía la vida es más fácil. Allí puedes ser todo lo que quieras ser: un famoso compositor, un intérprete virtuoso, un ganador de Grammys, un genio… El truco para vivir allí consiste en mantener tu obra incompleta de manera que nunca la compartas con nadie. De este modo evitas saber la verdad sobre quién eres y lo que realmente eres capaz de hacer porque nunca te expones a recibir feedback. Mientras mantengas tu material sin terminar y no lo compartas con nadie puedes seguir siendo el genio que tanto te gustaría ser.

Es comprensible que tantos prefieran vivir en la isla de la fantasía. Allí encuentran excusas para todos los gustos, edades, colores y tamaños: “no tengo dinero”, “no tengo tiempo”, “lo haré después que me tome las fotos”, “tengo que escoger mi nombre artístico primero”, “cuando monte mi website”, “a esta canción todavía le falta algo”, “es demasiado sencilla”, “ahora no me siento bien, pero tan pronto me sienta mejor”…

Y así se vive en la isla de la fantasía, con el bolsillo lleno de excusas y una gaveta repleta de canciones incompletas, listas de metas, resoluciones y cosas por hacer. Esa vida puede parecer cómoda y fácil, pero como dice la canción de Pablo Milanés “el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos”. Hasta la Biblia explica que vivir no se trata de esperar por las condiciones perfectas sino de hacer lo que puedas con lo que tienes aquí y ahora.

“If you wait for perfect conditions, you will never get anything done.” ~ Ecclesiastes 11:4

Pero quizás ni lo que dice la Biblia es suficiente para que despiertes. Quizás te hace falta algo un poco más extremo como por ejemplo pensar que este puede ser tu penúltimo día de vida. ¿Sabes qué? Puede que lo sea y mientras más pronto entiendas eso, mejor para ti. Así lo expresó el mismo Steve Jobs:

“Remembering that I’ll be dead soon is the most important tool I’ve ever encountered to help me make the big choices in life. Almost everything – all external expectations, all pride, all fear of embarrassment or failure – these things just fall away in the face of death, leaving only what is truly important. Remembering that you are going to die is the best way I know to avoid the trap of thinking you have something to lose. You are already naked. There is no reason not to follow your heart. No one wants to die. Even people who want to go to heaven don’t want to die to get there. And yet, death is the destination we all share. No one has ever escaped it, and that is how it should be, because death is very likely the single best invention of life. It’s life’s change agent. It clears out the old to make way for the new.”

Otra de las causas para que las personas vivan en la isla de la fantasía es el perfeccionismo. Creo que todos los artistas queremos que lo que creamos sea de calidad. Ese deseo no es malo. El problema es cuando el deseo se convierte en un obstáculo. Hacer música no tiene que ver con recibir un trofeo cuando cruzas la meta de la perfección. Por si no lo sabías la perfección no es un lugar al cual vas a llegar algún día. En realidad la perfección es una dirección hacia la cual te mueves. Imagínate que todos los artistas cedieran ante la presión del perfeccionismo. ¡El mundo se quedaría sin arte!

“The show doesn’t go on because it’s ready; it goes on because it’s 11:30. This is something Lorne [Michaels] has said often about Saturday Night Live, but I think it’s a great lesson about not being too precious about your writing. You have to try your hardest to be at the top of your game and improve every joke you can until the last possible second, and then you have to let it go. You can’t be that kid standing at the top of the waterslide, overthinking it. You have to go down the chute. (And I’m from a generation where a lot of people died on waterslides, so this was an important lesson for me to learn.) You have to let people see what you wrote. It will never be perfect, but perfect is overrated. Perfect is boring on live TV. What I learned about ‘bombing’ as an improviser at Second City was that bombing is painful, but it doesn’t kill you. No matter how badly an improv set goes, you will still be physically alive when it’s over. What I learned about bombing as a writer at Saturday Night is that you can’t be too worried about your ‘permanent record.’ Yes, you’re going to write some sketches that you love and are proud of forever—your golden nuggets. But you’re also going to write some real shit nuggets. And unfortunately, sometimes the shit nuggets will make it onto the air. You can’t worry about it. As long as you know the difference, you can go back to panning for gold on Monday.” ~ Tina Fey

Lo triste del perfeccionismo es que hay tanta música que nunca vamos a escuchar por su culpa. Ahora mismo hay personas paralizadas por él. Viven en un estado de inercia y procrastinación permanente. Lo sé porque conozco a algunos de ellos. Unos son estudiantes esperando por ese diploma que le va a probar al mundo que merecen ser músicos. ¿Sabes qué? No necesitas esperar a tener un diploma para hacer tu música. Tampoco olvides que no todos los que hacen buena música tienen diploma.

Otros están esperando por el día en que se van a sentir aptos o preparados. Una vida no es suficiente para saber todo lo que se puede saber sobre música. Por si no lo sabías, ser músico significa ser estudiante para toda la vida. Así que es posible que ese día nunca llegue. ¿Y si nunca llega? ¿Vas a pasar toda tu vida sin hacer lo que más amas? También están los egresados que piensan “voy a practicar primero toooooodo el material que me enseñaron y entonces” y los que esperan por las circunstancias perfectas o por tener todas las respuestas.

¿Sabes qué? Compartir tu arte es una de las mejores maneras de practicar que existen. Nada sustituye la experiencia. Por otro lado, la mayoría de tus preguntas solo pueden ser contestadas por la acción. No se supone que tengas todas las respuestas antes de hacer tu música. Precisamente es tu música la que te guiará hacia las respuestas.

Preguntarte si tienes suficiente talento es un total desperdicio de tiempo. La respuesta es siempre SI. Tienes el suficiente talento para hacer la música que se supone que tú y solo tú hagas. El problema surge cuando deseas tener más talento del que se supone que tengas porque quieres hacer la música que no se supone que hagas. He aquí otro método para quedarte viviendo en la isla de la fantasía: no amarte, aceptarte ni valorarte a ti mismo.

Es cierto. Una persona puede aprender, crecer y mejorar, pero en esencia va a seguir teniendo el talento que tiene. Es como cuando una persona quiere medir 6 pies de altura porque piensa que esa es la estatura ideal. Podrá ponerse tacones, pero va a seguir midiendo lo que mide. Desde ya te digo que básicamente vas a seguir teniendo el talento que tienes. ¿Qué vas a hacer con él? ¿Rechazarlo o aprovecharlo? Por cierto, no olvides que no siempre los que tienen más talento son los que llegan más lejos. ¿Has escuchado la radio últimamente? La realidad es que entre el talento y la persistencia hay muy poca diferencia. Tal y como dijo Thomas Fowell Buxton: “Con un talento ordinario y una perseverancia extraordinaria, lo puedes conseguir todo.”

¿Quieres saber si naciste para la música? Es fácil saberlo. Es cuestión de observar cómo te sientes viviendo en la isla de la fantasía. Cada vez que me he hospedado allí ya sea por cansancio, frustración o la razón que sea me he sentido vacía. Según va pasado el tiempo, del vacío paso al mal humor y del mal humor a la depresión. Si quiero sentirme bien, feliz, plena, en paz y satisfecha no puedo hospedarme allí por mucho tiempo. Hacerlo me hace daño. La verdad es que no puedo vivir sin hacer música. Si te pasa lo mismo no hay duda, naciste para la música.

Tu trabajo no es decidir si lo que haces es bueno o malo. Tu trabajo es crear y compartir. Lo que suceda con lo que crees no lo controlas tú. Nadie puede predecir ni manipular el futuro. Puedes proponerte componer una canción comercial, pero nada garantiza que lo vaya a ser (a menos que cuentes con grandes cantidades de dinero, pero ya ese es tema para otro blog jajaja). De hecho, la vida te puede sorprender. Quizás la canción que pensabas que más le iba a gustar a la gente no guste tanto y la que pensabas que era “charra”, “tonta”, o “demasiado simple” termine siendo la favorita del público.

De todos modos, tú no decides lo que va a pasar con tus canciones. Eso no te toca a ti. Ahora, si de verdad quieres crear algo excepcional la fórmula no es que vas a componer 10 canciones y las 10 van a ser obras maestras. Tú compones 100 y entre esas encontrarás las 10 excepcionales que buscas. La excelencia y la calidad son el resultado de la cantidad. Se estima que Picasso produjo alrededor de 50,000 obras de arte, Vincent Van Gogh sobre 2,000, JS Bach compuso más de 1,000 canciones, Beethoven 722, los Beatles 232, 101 películas tienen composiciones de John Williams, etc.  Obviamente, solo conocemos las mejores o las más famosa (no siempre son los mismo).

Lo que queda, lo que permanece, lo que ves y escuchas, el material perfecto con el que tanto te comparas fue escogido y editado. Seguramente Picasso pintó cuadros que terminaron en la basura y los Beatles grabaron tomas de canciones que nunca se publicaron. El DVD de Sting va a ser del mejor concierto de la gira. El álbum de Chick Corea va a tener las mejores tomas de las mejores canciones. Crear es una cosa y editar es otra. Una viene primero y la otra después. Lo que no se puede es hacer las dos a la vez.

Aprovecho para invitarte a hacer un experimento. Vas componer una canción completa por semana. Unas serán complicadas y otras simples. Unas serán sofisticadas y otras charras. No importa. El asunto es que sigas componiendo semana tras semana. Piensa que al finalizar el año vas a tener 52 composiciones. Seguramente terminarás con material suficiente como para grabar un disco. Obviamente vas escoger las 10 mejores, pero no podrías escogerlas si no compones las otras 42. Tampoco podrás grabar tu segundo disco si no grabas el primero. ¿Vas entendiendo?

¿Sabes qué? El perfeccionismo no es la virtud que parece ser. Al final de lo que se trata es del miedo: a cometer un error, a hacer el ridículo, a no ser lo suficientemente bueno, a no ser lo que pensabas que eras, a fracasar… Vivir en la isla de la fantasía es una manera de protegerte de ese miedo, pero ¿qué es mejor? ¿No tratar y evitar el fracaso, o tratar y dejar que la vida te sorprenda? ¿Estás dispuesto a quedarte con la duda?

Si padeces de procrastinación sin duda tienes el virus del perfeccionismo. Para ese virus la única cura es la acción. Así que manda las opiniones de los demás a ya tú sabes dónde. Al que le guste tu música, bien y al que no le guste, allá él. Eso no es problema tuyo. Ninguna música le va a gustar a todos, así como nadie le va a caer bien a todo el mundo. Si eso es lo que pretendes entonces eres un político musical. Sí, así como lo oyes, un político musical.

Todos sabemos que los políticos están dispuestos a hacer y decir lo que sea con tal de conseguir un voto. ¿Estás dispuesto a hacer lo que sea para que tu música guste? ¿De verdad te quieres convertir en un político musical? Por si acaso lo estás considerando comparto contigo las palabras de Herbert Bayard Swope: “I can’t give you a sure-fire formula for success, but I can give you a formula for failure: try to please everybody all the time.”

Yo no te puedo decir cuán grande va a ser tu público, pero sí te puedo asegurar que hay un público para tu música. No lo dudes. El mundo necesita tu música y tu público va a llegar a ti. El tamaño no lo vas a controlar tú. Repito: tu trabajo es crear y compartir. El resto no es asunto tuyo. Haz lo que te hace feliz y ya. Lo único que te pedimos es que seas honesto. Estamos hartos de los políticos. Tampoco necesitamos que seas un superhéroe con poderes sobrenaturales. Si eso es lo que quieres en eso no me meto. Ese es un asunto entre tu ego y tú. Yo por mi parte te invito a que le digas adiós a la isla de la fantasía. Te invito a que te mudes a la isla de la música. Seamos vecinos. No te vas a arrepentir.