#ThrowbackTrack: “Seattle” – Roy Brown

#ThrowbackTrack: “Seattle” – Roy Brown

Entre las muchas deudas que tenemos como pueblo con los creadores de la cultural musical boricua, una se la debemos al cantautor Roy Brown.  El cantante y guitarrista posee una obra impresionante, necesaria e histórica que espera por el reconocimiento que merece su esfuerzo y sacrificio, y va muchos más allá de la conocida “Boricua en la Luna”.

De las manos de su padre, Roy recibió un artículo que contaba la historia del gran Jefe Seattle.  Un líder indio del noroeste de Estados Unidos que redactó y enunció la famosa Respuesta del Jefe Seattle, dónde contestaba la demanda del presidente americano en el siglo XIX sobre su intención de comprar las tierras que habita su gente.

Roy reúne los elementos más importantes de esta crónica histórica en una magnífica canción que nos lleva más allá del suceso de Seattle e impone una reflexión sobre la naturaleza de nuestra relación con la tierra, el planeta y entre nosotros mismos.  Una canción que brilla por su gran texto y nos lleva por un viaje sonoro lleno de pasajes suaves e intensos.

El tema apreció por primera vez en el disco en vivo, “Distancias” (1990) grabado en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

Esto es más que un #ThrowbackTrack, “Seattle” sin lugar a dudas es una de las joyas musicales del pasado siglo.

 

 

“Seattle”

Letra y música: R. Brown

Cuenta la historia de un jefe
piel roja del norte,
1850, de noche,
reúne a su gente:

”El presidente de Washington
envió un mensaje;
quiere comprar nuestra tierra.
Cómo vender el cielo
—idea extraña—
vender la frescura del agua,
toda la tierra sagrada,
la semilla del pino,
la neblina del bosque,
cada insecto zumbador,
todo sagrado
y parte de la memoria
de mi pueblo.

El aire comparte su respiro
con toda la vida que alienta.
El viento reparte sus dulces olores
del valle hasta los rincones.

Todo lo mismo es,
todo fluido
como las aguas de río,
todo lo mismo es”.

Miles de fantasmas,
voces ancestrales,
“convocatoria”
exige el jefe Seattle.

”Si le vendemos la tierra,
señor presidente,
¿dónde el búfalo pastará?,
—pregunta Seattle—,
¿dónde el águila anidará?,
—pregunta Seattle—,
¿dónde la espesura?,
—pregunta Seattle—.
La tierra es una,
de todos compartida,
como la idea de Dios
ni blanca ni roja es.
Corre la sangre cual río,
corre la savia del roble.
El corazón que late
es un volcán encendido”.

Y en el murmullo de la cascada
se oye la voz del abuelo:

”Todo lo mismo es,
todo fluido
como las aguas de río,
todo lo mismo es”.

“¿Dónde el búfalo pastará?,
—pregunta Seattle—,
¿dónde el águila anidará?,
—pregunta Seattle—,
¿dónde la espesura?
—pregunta Seattle”.